En esta oportunidad leímos la parábola del hijo pródigo en Lucas 15 (del 11 al 24); fue un encuentro muy dinámico donde todos pudimos compartir y escucharnos; vimos como nuestras decisiones son el resultado de nuestras elecciones y de las acciones que realizamos en función de estas elecciones. Compartimos distintas herramientas para tomar decisiones y vimos como todas las decisiones traen consecuencias, aun aquellas que nos parecen más pequeñas pueden repercutir en nuestra calidad de vida.
Al ser un tema tan importante y tan extenso, seguimos entrenándonos el Miércoles 14, en esta oportunidad, llevamos a la práctica todo lo que vimos, escuchamos y aprendimos el sábado; pensamos cuales fueron las mejores decisiones que tomamos y con qué herramientas lo hicimos y cuales fueron las peores y con qué parámetros decidimos en esas ocasiones.
¿Se puede volver de una mala decisión? Sí, así como el hijo pródigo, debemos arrepentirnos de corazón, volver a nuestro Padre que siempre nos espera con los brazos abiertos y comenzar a tomar buenas decisiones.
"El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso. Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío.»
Salmo 91, 1-2

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