
El sábado 15 de mayo los jóvenes del GPS +21 volvimos a entrenarnos en un nuevo verbo, CONFIAR; leímos Marcos 4, 35-41 y reflexionamos acerca de la actitud de los discípulos, aquellos que siendo pescadores experimentados tuvieron miedo ante una gran tormenta que los sorprendió sobre su barca y recurrieron a Jesús.
Nos preguntamos como teniendo experiencia en el agua se atemorizaron tanto, y nos dimos cuenta que muchas veces nosotros también olvidamos nuestras capacidades y nuestros dones, sin embargo, hoy igual que en aquella tormenta Jesús descansa sabiendo que las personas que Él eligió están preparadas para hacer el trabajo que se les dio, Jesús confía en nosotros a pesar de todo.
Podemos enojarnos, podemos llorar, gritarle a Dios que no se acuerda de nosotros, como hicieron los discípulos, que no le importa lo que nos pasa, sin embargo, Él no se aleja de nosotros, ni nos hace reproches por nuestro enojo; tenemos que confiar en Él, sabiendo que de Su mano y con Su cuidado la tormenta va a parar.
Dios no evita la tormenta, porque sabe que en medio de ella nosotros podemos acercarnos a Jesús, conocerlo más a El y a nosotros mismos, muchas veces hace que la tormenta dure mucho tiempo, pero nos asegura que después de la tormenta alcanzaremos una orilla.
"No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús." Fil 4, 6-7
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